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Conjuntivitis alérgica

 

 

Hablamos de conjuntivitis cuando existe una inflamación de la membrana mucosa del ojo: la conjuntiva. Esta membrana, en condiciones normales, forma una barrera natural frente a la invasión de sustancias externas. La facilidad de exposición a determinados alérgenos y las características anatómicas y fisiológicas en cuanto a vascularización y existencia de células inflamatorias condicionan que la conjuntiva sea la parte del ojo más afectada en las reacciones alérgicas. Los alergenos pueden llegar a la conjuntiva por vía aérea (alérgenos aerotransportados), por contacto (manos, aplicación de medicamentos) o por vía sanguínea. Las lágrimas ejercen un papel limpiador eliminando los alérgenos y los mediadores de la inflamación.
Los síntomas alérgicos alarman especialmente a los pacientes porque, además de los síntomas molestos de picor y escozor, la hinchazón y el enrojecimiento de los ojos son percibidos por la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Dada la función única y altamente especializada del ojo, una reacción leve puede alterar enormemente la calidad de vida del paciente.


Resumen
La conjuntivitis alérgica es una afección muy frecuente, que conlleva un deterioro importante en la calidad de vida de quien la presenta. Muchas veces acompaña a otras enfermedades alérgicas; cabe recordar que aproximadamente un 50% de los pacientes con rinitis alérgica presentan además una conjuntivitis.
La molestia clave de la conjuntivitis alérgica es el picor, que permite la diferenciación con las conjuntivitis bacterianas en las que son características las legañas matinales, y con el "ojo seco", cuyas molestias son definidas por el paciente como una quemazón.



 

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