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Alergia a medicamentos

 

Los medicamentos son claramente beneficiosos, pero algunos también pueden tener efectos adversos en ciertos pacientes. Sólo un pequeño porcentaje de estas reacciones adversas son verdaderas reacciones alérgicas.
En estos casos el sistema inmunitario del paciente reacciona específicamente al fármaco produciendo sustancias químicas que ocasionan síntomas alérgicos. Sólo podemos ser alérgicos a medicamentos con los que hemos tenido un contacto previo. Durante alguno de los contactos previos con el fármaco es cuando se desarrollan anticuerpos contra éste. Posteriormente, la administración del mismo fármaco, u otro relacionado química o estructuralmente, desencadenará la reacción alérgica con todos sus síntomas. Así pues, salvo en circunstancias especiales, no es posible ser alérgico a un fármaco si no se ha utilizado previamente.
La información facilitada por el paciente, su médico y su farmacéutico son imprescindibles para establecer la estrategia diagnóstica. Las pruebas para llegar a este diagnóstico son complejas y hacen necesarias, muchas veces, las pruebas de provocación o tolerancia. La administración controlada de un fármaco para confirmar la tolerancia al mismo o la existencia de alergia lleva implícito el riesgo de presentar una reacción.


Resumen


Las alergias a los medicamentos son, afortunadamente, poco frecuentes. Resultan de una reacción inmunitaria del organismo al medicamento. Es muy difícil establecer la diferencia entre una alergia medicamentosa "verdadera", que contraindica una nueva administración del fármaco, y otras reacciones indeseables. Conviene remarcar la importancia de no etiquetar de "alérgica" cualquier reacción relacionada con el consumo de un fármaco, pues muchas de estas reacciones pueden ser de otro origen: efecto secundario, toxicidad, intolerancia, interacción con otros fármacos, etc. Es el alergólogo quien debe realizar el diagnóstico de alergia a fármacos.



 

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